Juan Carlos Cañasveras Sánchez es director de Desarrollo de Negocios e I+D de BALAM Agriculture, una empresa especializada en servicios integrales para la agricultura moderna. Junto a agricultores, empresas e inversores, BALAM Agriculture trabaja para ayudarles a diseñar, gestionar y optimizar sus explotaciones agrícolas mediante conocimiento técnico, innovación y tecnología. Actualmente asesoran y participan en proyectos que abarcan más de 175.000 hectáreas y cuentan con un equipo multidisciplinar de especialistas en diferentes áreas de la agricultura.
A través del servicio de Andalucía Agrotech EDIH, BALAM Agriculture pudo validar en condiciones reales una herramienta digital basada en Big Data, Inteligencia Artificial, aplicaciones geoespaciales y servicios en la nube con potencial para optimizar las estrategias de control de plagas, reducir intervenciones innecesarias y mejorar la eficiencia en el uso de insumos, algo que ha repercutido en la reducción de costes operativos y un menor impacto ambiental.
Nuestro objetivo es incorporar aquellas tecnologías que permitan tomar mejores decisiones en el campo. Trabajamos para integrar información agronómica, herramientas digitales y conocimiento técnico con el fin de optimizar recursos, mejorar la productividad y aumentar la sostenibilidad de las explotaciones. La digitalización debe ser una herramienta práctica que ayude al agricultor a ser más eficiente y competitivo, especialmente en un contexto marcado por el incremento de costes, la escasez de agua y los efectos del cambio climático.
Estamos trabajando en agricultura de precisión, monitorización mediante sensores, teledetección con satélites y drones, análisis avanzado de datos e inteligencia artificial aplicada a la toma de decisiones agronómicas. Además, seguimos apostando firmemente por la mejora genética como una de las herramientas más potentes para afrontar los retos futuros de la agricultura y desarrollar variedades más productivas, sostenibles y adaptadas a las nuevas condiciones de cultivo.
La experiencia ha sido muy positiva porque nos ha permitido participar en la validación de una tecnología innovadora en condiciones reales de cultivo. En BALAM Agriculture consideramos fundamental evaluar de primera mano las nuevas herramientas que aparecen en el sector para conocer su utilidad real antes de incorporarlas a nuestros procesos o recomendarlas a nuestros clientes. Además, el acompañamiento recibido a través de Andalucía Agrotech EDIH, y especialmente el papel de CITOLIVA como entidad asociada, nos ha permitido conocer y acceder a servicios avanzados de digitalización que facilitan la incorporación de nuevas tecnologías al sector agroalimentario. Este tipo de iniciativas contribuyen a reducir barreras y acelerar los procesos de innovación dentro de las empresas.

Nuestro interés era participar en la evaluación de una tecnología con potencial para mejorar el seguimiento de plagas en olivar de alta densidad. Como empresa que asesora a agricultores y participa activamente en proyectos de investigación, necesitamos estar permanentemente actualizados sobre las nuevas soluciones disponibles en el mercado. Además, dentro de nuestro programa de mejora genética del olivo trabajamos con distintas variedades, entre ellas Arbequina y Sultana, por lo que resultaba especialmente interesante analizar el comportamiento de esta herramienta en ambas.
El proyecto consistió en una prueba de concepto para validar una herramienta de seguimiento de Prays oleae en olivar de alta densidad. La validación se llevó a cabo en nuestra finca El Valenciano, utilizando parcelas de Arbequina y Sultana. Esto permitió evaluar la capacidad de la herramienta para monitorizar diferentes parámetros relacionados con la evolución de la plaga y generar información útil para la toma de decisiones agronómicas.
El principal resultado ha sido poder validar una nueva tecnología en condiciones reales de explotación. También nos ha permitido obtener información comparativa entre variedades y profundizar en el conocimiento sobre la interacción entre material vegetal, plagas y estrategias de manejo. Para una empresa como BALAM, que trabaja ayudando a agricultores a tomar decisiones, este tipo de experiencias son especialmente valiosas porque nos permiten conocer mejor las herramientas que pueden aportar valor al sector.
La innovación tiene sentido cuando se traduce en soluciones prácticas para los problemas reales del campo. Por eso creemos que iniciativas como Andalucía Agrotech EDIH son muy útiles, ya que permiten experimentar y validar nuevas tecnologías antes de realizar inversiones o cambios importantes. Animaría a cualquier empresa del sector agroalimentario a participar en este tipo de proyectos. La colaboración entre empresas, centros de conocimiento y desarrolladores tecnológicos es fundamental para acelerar la innovación y mejorar la competitividad de nuestra agricultura.